Ludwing Van Beethoven- nacido para dar..

Cuando te sientas fracasado, frustrado, sin valor....lee esta biografía. La historia de un hombre que en medio de sus penurias y desilusiones es capaz de componer una sinfonía que levanta los ánimos y alegra los corazones. Himno a la alegría: Canto al amor y a la esperanza.


Ludwing nace en un hogar lleno de dificultades y de penurias. No conoce la dulzura de la vida familiar. Su madre una sencilla criada,con mala salud, de carácter débil y su padre un alcohólico empedernido quién constantemente lo golpeaba.

A la edad de 4 años, ya el niño mostraba su inclinación por la música y su padre ni corto ni perezoso aprovechó la oportunidad de utilizarlo para conseguir dinero. Lo obligaba a pasar largas horas practicando y en ocasiones lo encerraba en una habitación. (Un degenerado completo).A los once años, para ayudar a su familia, era clavecinista del teatro municipal de Bonn .
A los trece, es ya un buen organista; a los diecisiete, tiene a su cargo el sostenimiento de su familia y la educación de sus hermanos. (Y todavía nos quejamos).
Más tarde, se ve obligado a solicitar el retiro de su padre (incapaz de seguir trabajando, a causa de su adicción por el alcohol), y a cobrar la pensión que le era otorgada a fin de que éste (su padre) no malgastara el dinero.

En noviembre de 1792, a los veintidós años de edad, Beethoven decide fijar su residencia en Viena, la capital musical no solo de los alemanes, sino del mundo entero.
Presionado por el príncipe elector, a proseguir sus estudios musicales. Allí toma a Haydn por maestro y comienza a publicar sus primeras obras, pero no se reveló al gran público hasta ocho años después, el 2 de abril de 1800, al dar su primer concierto.
Ya antes (cinco años antes), había pasado una corta temporada en este lugar. En dicha ocasión conoció a Mozart, quien, según parece, no le hizo mucho caso.

Sabe lo que vale. Es un muchacho joven, erguido, de complexión atlética... Hasta cierto punto algo vanidoso. Él cree que vale eso y mucho más, y lo hace saber a los demás. En Viena le consideran orgulloso, vanidoso y rudo. No conquista muchas simpatías y lo ven hasta salvaje! . arrogante, susceptible, de malos modales, ofendía a sus protectores, y discutía con los amigos que trataban de ayudarlo. (Damos de lo que recibimos.....El pobre hacía más de la cuenta).
Fausto escribiría: "Beethoven es, por desgracia, de una personalidad completamente salvaje...", después de un incidente ocurrido ante la familia imperial,donde Beethoven no mostró según Goethe, la más mínima cortesía.

A la edad de 30 años empieza a manifestarse los síntomas de su sordera. Lo sufre en silencio, no se lo cuenta a nadie
Por largo tiempo no quiso admitir que se estaba quedando sordo; pero, con el correr de los días, se vio obligado a tener que agachar la cabeza para escuchar lo que tocaba. Se acercaba al teclado. No oía nada, no entendía nada. Trata de disimularlo y hasta cierto punto lo logra. La situación para él es terrible. No quiere quedar sumido en el silencio.
Empieza a componer con más furia. Pide a Dios ayuda diciendo: "¡Oh, Providencia, permite que brille sobre mí la alegría, aunque sea por un solo día... Hace tanto que soy ajeno a ella!". (De verdad que el pobre pareciera que tuviera el cristo de espaldas).

Si contamos su vida romántica al pobre le va super mal . Su primer amor Leonor, se casa con su mejor amigo. Después se enamora de Julieta una muchacha coqueta y egoísta que nunca lo quiso y que lo deja para casarse con otro. Para ella compuso la sonata "Claro de Luna."
El pobre sufría muchas decepciones pero nunca se daba por vencido. Seguí buscando el amor, después viene Teresa, de quién fue profesor cuando ella era niña y se enamoró perdidamente, con ella compone la cuarta, quinta y sexta sinfonía pero éste noviazgo también llegó a su fin.
En este desierto amoroso surgió como un oasis la mujer que, como un hada, endulzó y acarició la vida de Beethoven; fue Bettina Brentano, la rubia y deliciosa amiga de Goethe, pero Bettina se casó meses después.
Esta vez recogió Amelia Sebald el dolor del músico, y su noble corazón supo verter en el pecho de Beethoven el bálsamo más hermoso que pueden conocer los humanos: el de la resignación cristiana. El cariño que unió a esta pareja fue breve, pero pródigo en afectos. Y en este, como en otros casos, no hubo un algo que justificase su separación. Simplemente se dio, sin saber por qué.
Algo que siempre quedaría como el eterno enigma que envolvió la vida amorosa de este gran maestro.

Pasan fugaces los momentos de gloria y tras ellos vienen los días difíciles donde siente se hunde su carrera. El ya no es "la moda"; ahora Rossini es el importante, y Beethoven pasa a ocupar un segundo término. Sus protectores mueren, otros cambian de ciudad y unos más le abandonan. Sus amigos le consideran pedante, le retiran el saludo y la mayoría no le quiere volver a ver. Sus enfermedades se ensañan con su cuerpo. Está completamente sordo y sólo se comunica por escrito con los demás.Los médicos le diagnostican tisis.

Beethoven se siente realmente enfermo. En febrero de 1815 da su postrer concierto. Luego, a finales del mismo año, muere su hermano Carlos quien le nombra tutor de su hijo de nueve años. Beethoven adora al niño. Lo trata y lo cuida como si fuera su hijo. Ignora por completo la serie de sufrimientos e ingratitudes con las que su adorado sobrino le recompensaría su generosidad. (yo no entiendo por que éste señor era tan de malas).
El maestro se encuentra preocupado por la falta de dinero, contrae deudas con los editores; y de sus obras, no obtiene ningún rendimiento. Se consume entre problemas domésticos y económicos. Vive pésimamente instalado. Trata de cobrar pensiones, cosa que pocas veces logra y si lo hace éstas no le resuelven problema alguno.
En treinta y cinco años en que reside en Viena se muda de casa unas treinta veces. El pleito por conservar la tutela de su sobrino le consume tiempo, esfuerzo, energías y le provoca enojos. Carlos se convierte en comerciante, a la vez que en un vicioso, holgazán y jugador empedernido.

Sumergido y abismado en la profunda tristeza de su existencia, Beethoven saca fuerzas de flaqueza y se dispone a cumplir una ilusión acariciada durante toda su vida: cantarle a la Alegría. Compone la Novena Sinfonía y su famoso Himno a la Alegría. La historia de un hombre infortunado, siempre atormentado por la nostalgia y el dolor, que aspira a cantarle a la alegría.

Estrena en Viena la Novena Sinfonía, la cual resulta todo un éxito. La gente de pie, aplausos frenéticos, vivas inusitadas, un éxito rotundo y triunfal. Beethoven se emociona, llora hasta las lágrimas y se desvanece de la emoción.

La muerte se acerca. Beethoven no le teme a ella,continúa luchando, tiene algunos meses de reposo; pero, el día 20 de diciembre sufre su primera operación. Luego, entre enero y febrero del año siguiente es operado cuatro veces más.

La pobreza le embarga. La Sociedad Filarmónica le remite cien libras, como un adelanto de un concierto organizado en su beneficio. El 23 de marzo deja como heredero universal a su ingrato y tan "querido sobrino", a quien siempre quiso ver como a un hijo. Deja unas cartas a sus íntimos amigos. La muerte le llama y Beethoven deja de existir a la edad de 57 años.
Esto sucedía un 26 de marzo de 1827, a las cinco y cuarto de la tarde. Caía una terrible nevada. Estaba en Viena. Su penosa agonía había durado dos días. Algunos le recordarían, aunque ningún amigo, ni siquiera Carlos, "su querido hijo", hubiera estado a su lado. Es una mano extraña la que le cierra los ojos. Horas después, el escultor Danhauser vaciaría luego la famosa mascarilla de este gran genio de la música que fue: Ludwig van Beethoven.

Las sinfonías de Beethoven
Sinfonías: 1, en do mayor, opus 21, 1800. II, en re mayor, opus 36, 1803. III (“Heroica”), en mi bemol mayor, opus 55, 1804. IV, en si bemol mayor, opus 60, 1806. V, en do menor, opus 67, 1808. VI (“Pastoral”), en la mayor, opus 68, 1808. VII, en la mayor, opus 92, 1812. VIII, en la mayor, opus 93, 1812. IX, con coros (Himno a la Alegría, de Schiller), en re menor, opus 125, 1823-1824.treinta y dos sonatas para piano; diez sonatas para piano y violín; oberturas “Coriolano” y “Leonora”, 1810-1821; “Egmont”, música y escena, 1810; “Fidelo”, opera 1805; “Misa solemne en re mayor”, 1824; seis conciertos para piano y orquesta, numerosos dúos, tríos, un septimino y diecisiete cuartetos de cuerda.

2 comentarios:

Turuleto dijo...

Muy bueno!!!! me recordo un poco a Facundo Cabral.

"No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla.
Distraído de la vida que te rodea: delfines, bosques, mares, montañas, ríos.
No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones.

Además no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco; algo fundamental para vivir.
No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie Chopin a los 90. Solo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles mas alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones.

No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
¿Quién podría decir que Jesús está muerto?
No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.
Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente.

No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor.
Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.
Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás.

Recuerda a Jesús: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.
Además la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.

Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó matar seis millones de hermanos judíos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perugia, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileiros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, Mahler, Mozart, Chopin, Bethoven, Caravaggio, Rembrant, Velásquez, Picasso y Tamayo entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas... y si le ganas, serás más humilde, más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.

Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruya hay millones de caricias, que alimentan a la vida.
ANIMO!!!!

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo. Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde formas. Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente. Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar. Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho. Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse. Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos, nos definen. Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.

Que buscar un equilibrio no implica ser tibio. Que negar palabras, es abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso. Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo. Que el por qué de los niños, tiene su por qué.
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos, es curiosidad mal sana.
Que nunca está demás agradecer. Que autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo. Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar, debemos recibir antes. Que para que nos den también hay que saber pedir.
Que saber pedir no es regalarse. Que regalarse en definitiva es no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos. Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar. Que adular no es apoyar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas. Que nadie es honesto porque no robe.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida. Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha. Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse. Que para no ser heridos levantamos muros.
Que sería mejor construir puentes. Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve.
Que volver no implica retroceder. Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol."

stella dijo...

Yo admiro a Facundo Cabral, mucho más cuando escuché de sus propios labios su historia de vida. Es un ser muy valioso. Cuando muera puede decir lo que tal vez muchos no podamos: "Cumplí con mi deber"

Stella Serrano autor y desarrollador del blog. Con tecnología de Blogger.