Se necesitan madres. -La mano que mece la cuna gobierna el mundo-

Napoleón Bonaparte solía decir que la buena o mala conducta de un hijo dependía mucho de la madre.
En una ocasión en una conversación que tuvo con una mujer le dijo: "Creo que los sistemas antiguos de enseñanza no sirven para nada" Que es lo que hace falta para que los niños salgan bien educados? -Madres- le replicó prestamente la señora."


"Si - dijo- acabáis de formular todo un sistema de educación; pero habrá que educar bien a las madres, para que, a su vez, eduquen bien a sus hijos.

Si esta queja la tenía Napoleón, quién sabe cuantos cientos de años atrás, que podemos decir ahora de la educación de nuestros niños?
La madre es la que guía y forma el entendimiento de los que han de influir en la generación venidera. En la infancia cada mirada, cada gesto, cada entonación de voz cada acto de la madre se quedan grabados profundamente en su cerebro y en el corazón del niño, re produciéndolos después con pasmosa fidelidad en todo el resto de su vida.
No es maravilla, que una madre haya sido llamada la obra maestra de la creación, porque no solamente es la representación más perfecta del sexo femenino, sino también uno de los productos más bellos y más valiosos de la naturaleza.

El mundo está en deuda con las madres a causa del bien que le han hecho los grandes hombres que han surgido de sus entrañas.
Así como las letras grabadas en la corteza de un árbol crecen y se ensanchan con el tiempo, las ideas que la madre siembra en la en la tierna inteligencia de su hijo, crecen y se fortifican.
Goethe debió las inclinaciones de su espíritu y de su carácter a su madre. Después de haber tenido una entrevista con ella, dijo una vez un admirador del gran poeta alemán: "Ahora me explico perfectamente porque Goethe ha llegado a tanta altura"

Wolfgan Goethe vivió hasta los ochenta y dos años y en el curso de su vida creó obras inmortales. ¿Cuál era la fuente de su energía creativa?
Se la puede entrever, en la alegre comunión espiritual que compartió con su madre durante la infancia:
Cuando niño Goethe perdía el concepto del tiempo mientras escuchaba las historias fascinantes y fantasiosas que le contaba su madre Elizabeth; se dejaba envolver a tal punto por estas historias que irrumpía en llanto si algo no pasaba como el se había imaginado. La madre, que sabía cuanto era sensible, interrumpía entonces el cuento diciendo: “continuaremos mañana en la noche”. Goethe imaginaba un final para la historia inconclusa e iba a contarlo a su abuela, a la cual era muy ligado. Rápidamente la abuela advertía a la madre.
El día siguiente, el cuento terminaba casi siempre como él lo había imaginado, ya que su madre lo había anteriormente hablado con la abuela. La conclusión del cuento llenaba al niño de felicidad y excitación.
Las historias de la madre ayudaron a Goethe a desplegar las alas de su joven imaginación. En los últimos años de vida así recordaba Elizabeth estos intercambios: “entre nosotros se cumplía una sutil maniobra diplomática, con la cual ambos tratábamos de tener nuestra historia el uno del otro. Yo me divertía al contar episodios que sorprendieran a mi pequeño oyente, mientras Wolgan batía las manos, feliz de escuchar sus historias sin sospechar jamás de ser su autor”.

Al preguntarle una vez una madre a un sacerdote amigo suyo que cómo debía empezar la educación de su hijo, que acababa de cumplir diez años, el sacerdote le respondió: "Señora, ya es muy tarde para eso, ha perdido usted cuatro años. La primera sonrisa del niño debe señalar la primera etapa de la educación."

Confía la educación de tus hijos a un esclavo y en lugar de un esclavo tendréis dos- dijo en cierta ocasión un filósofo griego de la antiguedad.

El ejemplo de madres como la de Lord Byron, nos demuestran lo perjudicial que puede ser para el espíritu de un niño la influencia negativa de una madre.
Dicen que murió de una rabia que cogió al ver la factura de cobro de su tapicero. Se mofaba de las imperfección física de su hijo, lo trataba como a un perro. Esto hizo de Byron un ser débil, morboso, siendo incapaz de sacar de su corazón el veneno que había absorbido de la infancia.

Mira éstas palabras dichas por un hombre viejo:
"Cuando yo era niño, mi madre tenía la costumbre de poner la mano sobre mi cabeza siempre que rezaba. Cuando murió, en edad en que podía apreciar lo que significaba para mi su pérdida, tuve que ser yo mismo mi maestro y mi guía.
Como todos los hombres me sentía inclinado hacia el mal, pero volvía inmediatamente al bien, al sentir el contacto de una mano blanda sobre mi cabeza.
Ya hombre viajé por extrañas tierras y me vi expuesto a muchas tentaciones; pero cuando iba a delinquir, sentía el mismo contacto de aquella mano amorosa sobre mi cabeza, y volvía a salvarme. Parecía sentir su suave presión como en los dichosos días de mi infancia, y, a veces, una voz dulce y afectuosa, resonaba en el fondo de mi corazón, una voz que era siempre obedecida:

"HIJO MIO, NO HAGAS NADA MALO NI EN CONTRA DE DIOS NI EN CONTRA DE LOS HOMBRES"

3 comentarios:

Turuleto dijo...

¡¡Muy cierto!!! Si los padres meditaran sobre la gran importancia y responsabilidad de tener un hijo, este seria un mundo aun más agradable.
Comparto lo que escribes sobre las madres, ya que el amor de la madre es la mejor forma de transmitirnos a los hijos todo sobre la inteligencia intuitiva o “razonamiento intuitivo” cosa un poco desdeñada por nuestras sociedades, pero que es BASTANTE importante, precisamente para lo que tu enuncias en tu post, para que el desarrollo potencial del hombre fluya sin traumas…

Me parece que este post sirve para esas madres jóvenes que piensan que la ternura o el amor son rasgos de debilidad y simulan actitudes masculinas. Nada mas perjudicial, ya que precisamente una de las riquezas de la mujer habita en ese don innato del “amor materno”

Stella dijo...

Gracias por tus comentarios. Lei tu perfil y me causó mucha gracia. No creo que solo te hayas leido el Lazarillo de Tormes.

Turuleto dijo...

Jejeje!!!!! La verdad es que por ahí leo revistas cuando voy a la peluquería…

Stella Serrano autor y desarrollador del blog. Con tecnología de Blogger.