No perder la esperanza

En este tiempo que se avecina, donde los gastos se triplican y las exigencias aumentan, lo mejor es conservar la calma. NO dejarnos envolver por el consumismo y caer en las trampas del crédito que como todo lo fácil al final solo produce desesperación.

Es muy difícil explicarle a un niño o a un joven que solo se puede lo más económico o que no hay para lo que desea.


Yo pase por eso y es un momento triste. Tuve la suerte de tener a mis hijos que sabían de la situación por la que estábamos pasando y la verdad es que no me exigieron nada.
Pero yo veo que no en todas las familias pasa lo mismo. Creo que la razón es que no se vive la realidad del momento. También puede ser porque gastamos el dinero en cosas que no necesitamos sacrificando lo que sí deberíamos tener y hacemos una vivencia de injusticia. Haciendo de nuestros hijos personas injustas.
Recuerde que siempre cosechamos de lo que sembramos.

Pero si ya se equivocó no es el momento de lamentarse, ya nada gana con eso. Lo que si debemos es aprender de los errores. Si no aprendemos seguiremos un ciclo repetitivo de nunca acabar.

No pierda la esperanza de un mejor futuro, no deje que los problemas por los que pasa en este momento la apachurren. Usted no va a vivir una vida triste por siempre. Todo tiene su tiempo. Todos tenemos tiempos malos y buenos. Todos hemos cometido errores, nos hemos equivocado y hemos superado situaciones que parecían imposibles de superar.

Yo se porque se lo digo. Hace muchos años nadie daba nada por mi, no tenía seguro nada. Ni siquiera si al otro día podía dar de comer a mis hijos. Pero yo tenía la certeza de que eso pasaría. Así como la noche trae el día, como la tempestad trae la calma, el tiempo pasa y con ellas vienen las bendiciones.
Solo necesitas tener fe en ese Dios que con su amor en este momento te cubre, que te da el valor suficiente para superarlo todo y que puede cambiarlo todo.
Dios es tan real como el cielo y el mar. El está presente ahora en tu vida mas que nunca. Te ama como nadie más puede amarte.
Jesús no vino para los perfectos, ni para los buenos, ni para los seguros y fuertes. El vino para nosotros los débiles por eso es nuestra fortaleza. Vino para nosotros los miedosos por eso nos llena de valor. Vino para nosotros los imperfectos y en El podemos alcanzar la perfección. Jesús vino para nosotros los cansados y fatigados y en El la carga se hace liviana encontrando el descanso y la paz.

Dios no te va a quitar los problemas, ellos siempre estarán ahí. Pero si puedes estar segura que te va a dar la sabiduría suficiente para solucionarlos.
Hay esperanza, no desfallezcas y vive este mes igual que todos los meses del año en calma y confiando en que para Dios no hay nada imposible.
"Ni ojo vio, ni oído oyó. Ni mente humana puede imaginar las cosas que Dios tiene preparadas para los que confían en El."
Stella Serrano autor y desarrollador del blog. Con tecnología de Blogger.