Empecemos bien el año

Empecemos bien el año agradeciendo a Dios por todas las cosas buenas que nos ha dado: la vida, la familia, los hijos, los amigos, el trabajo, la salud, una casa donde cobijarnos del sol y la lluvia y sobre todo por la misericordia que ha tenido con nosotros al pasar por alto tantos errores.

Aunque estemos en situaciones muy difíciles siempre hay algo porque agradecer a Dios y debemos sentirnos privilegiados al ver tanta necesidad en tantas personas en todo el mundo. Cada día aumenta mas y mas la corrupción en todas las áreas y la injusticia aplicada a tantos inocentes lleva a una violencia desmedida. Nunca debemos olvidarnos cuanto amor Dios nos ha dado que dio a su único hijo para que muriera y diera toda su sangre por el perdón de nuestras faltas y fuéramos libres de toda esclavitud.
Jesús nos hizo libres, por sus llagas hemos sido sanados y liberados. Ahora ya no tienes que cargar con tu pasado, ya Jesucristo lo limpio y te da la oportunidad de empezar de nuevo.
Una nueva vasija eres, valiosa y preciosa a sus ojos. Dios te ama con un amor que tu no puedes imaginar, no te juzga, no te desprecia, jamás te va a dejar solo; donde quiera que vayas irá contigo, te perdonara todas las veces que sea necesario hasta que puedas entender de verdad que un amor así jamás podrás encontrarlo en otro lado.
Y cuando lo entiendas y se grabe en tu corazón sentirás la paz que sobrepasa todo entendimiento. Sabrás que Dios es bueno, aunque estés pasando por situaciones en que otros estarían enloquecidos tu estarás calmado, esperando y confiando sabiendo que Él tiene el control de todo.

Ese es el amor de Dios, el amor que él quiere que llevemos al necesitado. Consolar al que sufre, vestir al desnudo, dar de comer al que tiene hambre, dar de beber al que tiene sed, abrazar a las personas y en ese abrazo que la persona sienta que es Dios quien la abraza.
Todos estamos necesitados del amor de Dios. El amor de Dios es una fuente inagotable que fluye desde El hacia nosotros y de nosotros a los que todavía no lo conocen. No basta creer en Dios, no basta ir a la iglesia, no basta dar diezmos, no basta saber la biblia. Esto no hace sonreír a Dios, sino amamos al que nadie ama, si no damos al que necesita una oportunidad, si no vemos al prójimo con los mismos ojos que Dios los ve.

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y ama al prójimo como te amas a ti mismo."

Por esto lo primero que aprendes cuando te acercas a Dios es amarte a ti mismo, porque nadie da de lo que no tiene. Ama a Dios, pídele a Dios que te enseñe a amarte, a valorarte, a saber que eres único y valioso. Renegamos de Dios cuando nos queremos parecer a los demás. Para que quieres parecerte a otro? No entiendes que Dios te hizo único? Que si descubres tu real belleza interior y exterior comprenderás que tus luchas acabaron porque no tienes competencia.
Ahí está tu valor, no eres una copia. Llénate del amor de Dios, es el único que estará ahí cuando todas las puertas se cierren. Comparte ese amor con todas las personas a tu alrededor especialmente con las personas despreciadas y humilladas, con los huérfanos, con los abandonados.
Nunca pierdas la oportunidad que Dios te da de ayudar al necesitado con una palabra de aliento acompañado de algo material. El mundo está hambriento de amor.

"y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía." (Isaias 58:10)

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Stella Serrano autor y desarrollador del blog. Con tecnología de Blogger.